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Cómo construir un liderazgo compartido

Suele ocurrir, en cualquier grupo, que se generen roles fijos en relación con la mirada sobre el contexto, pero es importante desarrollar esa mirada en el resto del grupo

Pareciera que siempre son los mismos los que denuncian los problemas y proponen soluciones. Pasa en las reuniones de consorcio, en las comisiones del club, en los grupos de padres del colegio, en las familias, en los equipos de trabajo. ¿Será porque esas personas son más inteligentes, más formadas? ¿Cuentan con más información, con más poder? ¿Tienen algún gen especial en su ADN, una especie de radar mágico, que les inspira esas revelaciones? ¿O será, simplemente, que tienen una manera distinta de mirar, una flexibilidad de foco que les permite ver más allá de lo obvio y lo inmediato, y conectar puntos que para los demás son invisibles?

 

Suele ocurrir, en cualquier grupo, que se generan roles fijos en relación con la mirada sobre el contexto. Hay una persona, que no necesariamente es el líder, que tiene más desarrollada la competencia para reconocer, detectar y relacionar variables que afectan a los resultados que se quieren lograr. Ya se trate de crear, planificar o ejecutar los objetivos, sobre él o ella termina recayendo siempre la responsabilidad de reunir información difusa y dispersa, integrarla y dársela al grupo ya cocinada.

El rol de ser el que piensa mas allá de lo obvio puede halagar la vanidad de quien lo ejerce, pero también es un lugar de soledad, de un gran esfuerzo de tener que convencer y arrastrar a otros en la dirección que sólo él puede ver. Para el grupo es una dinámica tentadora, que aparentemente lleva a resultados exitosos. Sin embargo, quedarse instalados en estos roles fijos puede ser muy peligroso. Recurrir siempre a la misma persona genera un patrón de dependencia que adormece y llega a extinguir la motivación y el compromiso de los demás. ¿Para qué esforzarse en indagar y comprender la trama en la que se inserta un tema si ya hay alguien que lo hace tan bien?

 

Como dijimos, nadie nace con el radar incorporado, no es un don genético. Todas las personas pueden desarrollar la capacidad de mirar de una manera más perspicaz, más sistémica y compleja. Para romper el patrón y distribuir la responsabilidad del rol es necesario poner los temas sobre la mesa en crudo, y guiar la atención. Una manera de hacerlo, es mediante preguntas que los provoquen a ampliar su mirada para percibir las variables que antes no veían.

 

Preguntas para ampliar la mirada

Veamos tres ejemplos:

  1. Con relación a la línea de tiempo, de modo que todos puedan ver más allá del presente y el corto plazo:
  • ¿Qué consecuencias puede traer esta cuestión a mediano y largo plazo?
  • ¿Qué riesgos implica? ¿Cómo los podemos prevenir?
  • ¿Qué oportunidades abre? ¿Cómo las podemos aprovechar?
  1. Con relación al sistema, para que la cuestión no se observe como un hecho aislado sino en conexión con una trama de relaciones que pueden afectar positiva o negativamente los resultados:
  • ¿En qué otros lugares, personas del sistema van a impactar estas acciones? ¿En qué otras áreas? ¿Cómo puede afectar a nuestros proveedores y clientes, a la familia, a otros?
  • ¿De quién necesitamos para lograr este objetivo? ¿Con quién tenemos que hacer equipo? ¿Quién conoce del tema o está en posición que nos pueda ayudar?
  1. Con relación a otras personas o áreas involucradas en el proceso, para planificar la mejor forma de vincularnos y comunicar:
  • ¿Cómo vamos a comunicar este tema para ser empáticos con las necesidades de los otros, anticiparnos a sus resistencias y lograr su cooperación?

 

En escenarios cada vez más inciertos, veloces y complejos, ninguna persona por sí sola puede cumplir el rol de mirar más allá de lo inmediato y de lo obvio. Cada vez es más necesario que muchos estén pensando así, que puedan hacer lecturas profundas y completas del sistema, que puedan ver las amenazas y las oportunidades, hoy y a futuro. En todos los ámbitos, la capacidad de liderazgo compartido es una competencia cultural que vale la pena estimular y desarrollar exponencialmente. Enriquece la lectura del contexto con perspectivas diversas y originales y empodera a las personas y las motiva a involucrarse como protagonistas en el logro colectivo.